miércoles, 30 de enero de 2013

Una espléndida, una vasca y una argentina. 

Adentro y afuera del tren




En los asientos de al lado se sienta una mama con su niña de unos 6 años. La mamá, espléndida.  Una mezcla de esposa de futbolista evolucionada -con todas las marcas colgando y a la vista- con estudiante de derecho del último año. No, no soy prejuciosa, soy lo que sigue.

En el asiento del frente se sienta una vasca, embarazadísima, que viene de hacer un trabajo en Lausanne y decide pasar el reporte por teléfono.

Y en mi asiento me siento yo, queriendo trabajar. Lo que con esa constelación resulta más bien complicado.
 En fin. Que la vida son dos días y hay que aceptar lo que nos ofrece.

Pasa el inspector pidiendo los tickets. La mama espléndida ha olvidado el abono de la nena. Tiene que pagar. Es claro como el agua, no? No tenes ticket +pasa el inspector = pagás.
Hasta yo puedo con esa ecuación.
Pero la espléndida no. Y discute:

-"Pero si la nena tiene abono"
-"Pero no lo tiene acá"
 (repetir el mismo diálogo a la enésima potencia). Aburrido, (como las matemáticas para mí... )

La vasca, Itziar para los amigos, sigue hablando por teléfono:
    -"Que sí, que ha sido un encanto entrevistarlo... bla bla bla"

Y yo que espero que el inspector deje de discutir para que controle el abono que intento mostrarle. La mano se me acalambra esperando.

La mama espléndida dale que dale con su cantinela (le alcanza para pagar las marcas pero no para pagar el boleto).

La vasca con el teléfono.

Y la argentina, una servidora, ya resignada a no trabajar.
Qué va a hacer, no se puede todo.

La vasca por fin ha cortado y yo, de tanto hacer caras de disgusto, me aburrí.
Itziar me pregunta qué le pasa a la vecina marquera  y es gracias a la Espléndida (y si, todos tienen una misión en esta vida) que empezamos a charlar.
Entonces Itziar me cuenta que estuvo en Argentina, que vive en Berna, me cuenta lo que hace y lo que hizo. Y que espera un bebé (eso salta a la vista).
Y me cae bien.
Y yo le cuento que vengo de Argentina, que vivo en Berna, y por dónde pasa mi vida cuando no estoy en el vagón
 Nos bajamos una hora mas tarde, juntas, intercambiando emails y prometiéndonos visitas.
Y no nos vemos nunca más.
Hasta que un año y medio más tarde, en una reunión de no importa qué en Berna, se sienta cerca de mí una mujer que habla alemán con un acento español que pela.
Tardamos un rato en descubrirnos, sobre todo porque ella ya no tiene panza y yo estoy de 7 meses de embarazo. Sobre todo porque ella no está habando por teléfono y yo no me quejo de ninguna Espléndida. Sobre todo porque no estamos en el tren.

Y ustedes de donde se conocen? Nos preguntan...
- "¡Increíble! Del tren"- le dice Itziar.

¿Increíble??En el tren? Ja, si te contara... A esta altura de mi vida ya descubrí que al lado de lo que puede pasar en el tren,  el hobbit y los enanos no me hacen ni cosquillas.


miércoles, 7 de noviembre de 2012

El tren de Babel



Nunca hablé de mi relación amor-odio con el suizo alemán.

El alemán estándar es una "cosa" que los suizos aprenden en la escuela.
Pero en la calle, hablan su lengua: el suizo alemán. Ellos no lo cuentan como idioma... Para ellos, es un dialecto y punto.  Pero en realidad, la diferencia que tiene con el alemán estándar es similar a la que existe entre el español hablado en Córdoba (en barrio Las violetas, ponele) y el portugués de Lisboa (ponele, bis). O sea mucha.
Por un lado, me fascina esta diversidad lingüística. Por el otro, la odio, porque me frena el proceso de integración. No solo tengo que hablar y escribir francés y alemán para trabajar, ir al médico, ir al cine y etc., sino que además, para no quedarme pagando en TODAS las conversaciones casuales, tengo que aprender esta lengua no lengua pero tan lengua como cualquier lengua. Y aunque con el alemán me defiendo, a esta otra no la entiendo. NADA. Y para muestra, basta un botón.
Estamos en el tren, el bebé, mi libro y yo.
Intento leer la novela porque me tomé el tren largo por equivocación, y en vez de 20 minutos, tengo un viaje de 40' hasta Biel. Mi bebé se entretiene mirando por la ventana... qué bien.
Una nena de unos 3 años se nos acerca. Me empieza hablar y hablarle al bebé. Una ternura. La pena es que -según yo- habla en suizo alemán... y por eso no le entiendo ni papa.
Como los nenes chiquitos todavía no van a la escuela, no hablan alemán. Asi que no me voy a descerebrar para entablar un diálogo que la nena no va a entender.
Como la nena termina todas sus frases con un „aha?“ yo le digo también: „aha“ y le sonrío. Con eso basta. Igual, ella está interesada en mi bebé. Y en mi libro. Y a los dos los trata igual: con euforia y brutalidad. Pobre bebé! Al principio sonríe por las caricias- aplastamientos de la nena. Después pone cara de molesto.
El libro no puede poner caras... pero me lo da vuelta. Y yo me pregunto qué le atrae en un libro de 200 paginas con dibujos en blanco y nego que reproducen grabados del siglo XVI. En principio, diría que nada. Pero a ella le fascina. Igual que el bebé.
Me acuerdo -bingo!- de una palabra en suizo alemán: "suavecito!", le digo.
Mismo efecto si le hubiera dicho "dale con ganas". Rescato el libro y lo pongo en la mochila. Pero no puedo guardar al bebé. Estaría ligeramente incómodo.
Me empiezo a desesperar, lamentando en el alma no saber suizo aleman.
Entonces viene la madre. Con un velo en la cabeza. Y le habla... en árabe
Fin del misterio.  Conmigo y con el bebé, la nena había hablado en árabe... igualito al suizo alemán.

A punto de bajarse, la nena señala a MI bebé y dice algo. La madre se ríe. Le pregunto qué dijo, y la mujer me contesta -en francés, para terminar de volverme loca-:
"Dice que el bebé es de ella. Que se lo quiere llevar.“

Lo que me faltaba. Igual creo que si me quería sacar al chico, probablemente hubiera apelado al universal "te agarro de las mechas". Ahi  seguro que algo entendía. Aha?



domingo, 9 de septiembre de 2012

Transcripción del email para una amiga

Hola Sev,

 Gracias por tu email. La pasé tan bien ayer que me olvidé de la principal razón de la visita, ja! Bueno, otra vez será.
 Me preguntás cómo volvimos ayer a casa... y bue. Fue interesante. ES interesante siempre viajar con un carrito de bebé, con bebé, en el tren. Sobre todo si el carrito es inmanejable y la madre inútil, como es el caso.
En fin, vos me dijiste que tenía que cambiar de tren en Langenthal. Pero yo no sabía que había un "Langenthal Sud". Me bajé ahí, o sea mal, para volver a subirme inmediatamente gracias a la ayuda de una familia turca que gritaba: "SI SI, AQUI LANGENTHAL", "NO, NO; PARA BERNA DESPUES" (nb: obviamente esto no se decía en español).
Así que bajar y subir inmediatamente con el carrito. Una coreografía.

 Para hacerla corta: Finalmente me bajé en el verdadero "Langenthal" algunos minutos después.
Y volví a encontrar a la familia turca- madre, padre, hijo mayor, hija pequeñita, muuuuuchas valijas- en el ascensor. (nb2: Y si, para cambiar de vía, con un carrito de bebé, hay que tomar el ascensor. Practiquísimo)
 El padre de la familia me apuntó con el dedo (yo no tenía a dónde escapar, estaba en el ascensor) y me dijo:
 « WO WOHNST DU »… (literalmente, dónde vives)
« in bern… »
"NEIN NEIN WO WOHNST DU ! » (literalmente: no! no!, dónde vives!! -que es lo que yo acababa de responder).
 (nb3, las mayúsculas intentan reproducir la intensidad de la plática... bah, el tipo me gritaba).

Finalmente, ante mi cara de perplejidad, el padre renunció con un gesto de "es idiota, no vale la pena". Cuando salí del ascensor, en el camino a la vía para cambiar de tren, el hijo más grande me habló en turco.

Y pese a mi nariz, que puede sugerir lo contrario, de turco no entiendo nada. Así que cuando vio mi cara, el chico volvió a la carga en alemán:
 « Sie sind Türkin, oder ? » (usted es turca, no es cierto?)
 « Nein nein, Argentinierin »

O sea que lo que había querido saber el padre era de dónde era yo originariamente. Debo haberle recordado a su prima o qué.

Al fin en la vía, el inspector me ayudó a subir al tren con el carrito (y el bebé). Justo subí en el mismo vagón con ... la familia turca. Bueno, yo había pensado amamantar al Tobías porque ya se estaba poniendo nervioso con tantas subidas y bajadas. Pero cambién de idea bastante rápido cuando EL padre me preguntó si se podía sentar justo al frente y empezó el interrogatorio... en turco.
Como lamentablemente yo no podía responder, EL padre cambió de estrategia, y con una sonrisa toda seductora, me preguntó:
 « Also, sie sind Turkin, oder ?» (a ver, usted turca, no?)
"NEIN NEIN, ARGENTINIERIN"
Finalmente, pareció comprender:
„AHhhhhhh, Portugisisch?“
"Nein, Spanisch"
 « Ah, cómo estás »

Yo estaba... totalmente cansada de tener que probar mi identidad así que solamente sonreí. Tobías se durmió y yo me puse a leer como para evitar la pregunta siguiente que probablemente sería sobre maradona. Finalmente, en Berna, un viejito muy amable se ofreció a ayudarme a bajar el cochecito del tren. El pobre hombre casi perece en la aventura, pero el carrito llegó finalmente bien a Berna. Con el bebé adentro y respirando, que no es poco!
 En fin, que la próxima, nos tomamos un café en berna, sí?
 Un abrazo y buena semana,
 vero

 nb4: la de la foto no soy yo. Como si tuviera tiempo para andar haciéndome fotitos con el despelote que es subir un carro.

domingo, 12 de agosto de 2012

Boquitas pintadas

Iba tranquila en el tren, cuatro asientos para mí y para mi panza de 7 meses. Pero las cosas buenas no suelen durar mucho. En Lausanne subieron 3 chicas. Parecían modelos. Altas, divinísimas, una con un pantalón blanco adherido. Y si, cuando una es un zeppelin con 7 meses de embarazo, estas chicas dan envidia. Por lo que escuchaba de refilón, deduje que eran promotoras en el salón del Auto de Ginebra... pero quizás más que deducción fue prejuicio y las pibas eran compradoras de autos... andá a saber... tan difícil separar imagen de realidad a veces. Subieron con sus cafés, sus croissants, su buenísima onda, insoportable un sábado a las 7:15 de la mañana (sobre todo si te levantaste a las 5:30hs). Pero para terminar de provocar mi mezcla de fascinación irritada con intolerancia, después de terminar el café sacaron los estuches de maquillaje. Cada una un cartucherón gigante. Muchas cosas, de todos los colores, de marcas topísimas, con olores ricos... Para alguien cuya experiencia en maquillaje se remonta -y se limita- a las pinturitas TAMI de la infancia, que me regalaban para el cumpleaños de 6 o 7 años... esto era un espectáculo impresionante! Ok, no hace falta mucho para impresionar a alguien que sólo se pinta para los casamientos... Pero era realmente impresionante la cantidad de sombras, sombritas, rimmel o como se diga, bases y no se qué mas que las tres bellas compartían sin restricciones, tan solidarias, parecía una mini sociedad comunista.
De repente, la tragedia. Yo la vi primero pero no sabía cómo decirles. Hasta que mi cara y mi dedo índice las avivó. Una mancha de base en el pantalón blanco. Una explosión en la casa de Al Assad no hubiera provocado tanta agitación. Se desato una lluvia de exclamaciones, de angustia, de grititos. Pero una de ellas reaccionó rapidísimo. Se diría que además de promotora era cirujana. Con precisión, peló su uña esmaltada de 5 cm. Y, como si fuera una espátula, la usó para remover el exceso de pintura del pantalón. Lo demás lo hicieron las toallitas húmedas. Pero base de maquillaje sobre pantalón blanco es algo más duradero que promesa de político. Y ahí seguía la mancha de rolanda. Bajé en ginebra, las saludé y les desee buen día… aunque parecía que nada podía mejorar el día de la dueña del pantalón blanco. Tan triste estaba la pobre. En la farmacia de la estación compré ibuprofeno y…un lápiz de labios. De repente mi mantaca de cacao me parecía tan poca cosa! Y allá fui, tan feliz. Seguía siendo un zeppelín, pero con la boquita pintada.

sábado, 18 de junio de 2011

Un alpino con navaja

Qué haces si en el asiento de en frente se te sienta Mario (B.A.)Baracus en versión suizo-alpina? Mezcla equilibrada de montañista aguerrido con mercenario que te hace precio?

Está decorado con collares y pulseras doradas; tiene una remera manchada de grasa, debajo de la camisa de jean sin mangas y abierta.
Tiene barba y cara de pocos amigos.
Mide dos metros de alto y uno de ancho.

De repente, así nomás, saca una navaja (suiza). La abre. Te mira -te juro que te mira-y la apoya en la mesita, única cosa que se interpone entre vos y el portador del cuchillo.

Finalmente se agacha, busca una bolsa de plástico de supermercado, y de adentro, saca un queso.

Los 20 minutos siguientes -hasta que me bajo en Berna- se dedica a hacer sandwiches y a comerlos.

Velo al malote! Tanta puesta en escena para comerse un pancito.

viernes, 17 de junio de 2011

Insertos

La veo desde el tren en la estación de Lausane y le hago señas para que suba al mismo vagón.

- Que cómo has estado? Que qué tal la luna de miel? Que felicitaciones!
– Qué? ya sabes?
– Que ya se qué? NOO!! … QUÉ??? ESTAS EMBARAZADA???
– que la he cagado... . Si pero de poquito, que no hay que decir nada....
– Qué bien!! Me alegra mucho!
– Si, mira lo que estoy leyendo.... [Insertar imagen de libro típico de embarazada primeriza: como dar a luz, que comer, como se llama esa ropa extraña que usan los bebés y etc.]
– A qué bien!! Y cómo te está yendo?
– (ACÁ INSERTAR CONVERSACIÓN DE APROX. 15 MINUTOS QUE PRESENTA UNA LARGA LISTA DE SÍNTOMAS RELATIVOS A LOS CAMBIOS ÍNTIMOS DEL CUERPO. TODOS DESCRIPTOS CON LUJO DE DETALLES, EN VOZ ALTA, EN ESPAÑOL, CON METÁFORAS ELOCUENTES, EN FIN...)
– Che, ese de ahí se está riendo... no entenderá español? (…)
– Bueno, que bah, tu entiendes español??
– Si soy de (INSERTAR CIUDAD HISPANOHABLANTE A GUSTO DEL LECTOR)
– Ah bueno, ya te habrás enterado que estoy embarazada. Yo soy de Barcelona, y ella es de Argentina.
– Encantado
– Encantadas, y bueno, ya que estamos en petit comité tu … (INSERTAR CONVERSACIÓN IRRELEVANTE PARA INTENTAR SALVAR UNA SITUACIÓN INSALVABLE).

Y sí, en el tren somos todos una pequeña gran familia de desconocidos :-)

ps. La embarazada NO ERA YO. NO INSERTAR MALOSENTENDIDOS.

lunes, 30 de mayo de 2011

La señora del bolsito

La señora argentina, que había venido a Suiza de vacaciones para visitar a su hija, llegó a la plataforma 5 minutos antes de la partida del tren.
„Tenemos tiempo, mami“ - le aseguro una hija con una intensa experiencia trensística.- „vamos a los vagones de más atrás, que siempre están más vacíos“.

Era un domingo día de la madre y además, cosa rara en Suiza, uno de esos días con sol y calor que no son digamos „ frecuentes“. El tren estaba más lleno que nunca. Gente con ramitos de flores, con plantas, señoras con sombrero de paja, niños, adolescentes, ancianos, perros (que ya sabemos que acá pagan boleto), mucha, mucha pero mucha gente, en todos los asientos, en todos los pasillos, en las escaleritas. Lleno lo que se dice lleno como un bus urbano en argentina a las 7.30 de la mañana (y más tarde también).

La señora argentina, con su bolsito bien agarrado (porque uno a la precaucion la termina haciendo carne, y no importa si estás en Suiza o en Villa Nueve de Julio, mejor prevenir) la señora argentina, digo, y su hija comenzaron a buscar asiento.
A la señora argentina le dolían los pies y le pesaba el bolso. No daba para dejar a una señora argentina parada durante una hora de viaje. Y además, si sostenía el bolsito con las dos manos, no le quedaba ninguna libre para sostenerse ella misma.
La hija se preocupó hasta que, finalmente, encontro un asiento libre: Una chica vestida de negro, con las uñas pintadas de negro, el pelo teñido de negro y los ojos delineados con negros veía, junto con su novio militar, una pelicula aparentemente de horror en una computadora -con el volumen altisimo- y tomaba un vino que ya empezaba a hacerle efecto. Ellos 2 ocupaban el espacio de cuatro, pero no se preocupaban de que hubiera gente parada y en el suelo.

La hija de la señora argentina les pidió que desocuparan un lugar para la señora, que no soltaba el bolsito y comenzaba a poner cara de terror (como si ella también estuviera viendo la película, pero no).

La chica vestida de negro riguroso preguntó a los gritos si no había otro lugar.
La hija de la señora le respondió en un pésimo alemán que no (cuánto alemán necesitás para decir que NO?)

La chica de negro le hizo un lugar de mala gana y la señora argentina y aterrorizada se resignó a sentarse. Y, dirán que será instinto revanchista, pero sin darse cuenta, casi les tira el vino.
El resto del viaje transcurrió con la señora amurallada a su asiento, mientras la chica de negro -borracha- la pateaba descuidadamente cada vez que algo la emocionaba en la pelicula de terror (la habrá protagonizado su hermana?).

La señora argentina sólo soltó el bolsito para buscar el pasaje, que agarró tambien con las dos manos, fuerte, fuerte, como si fuera una estampita. Después de que pasó el inspector, volvió a concentrarse en evitar las patadas.

Cuando una hora mas tarde, el tren se detuvo en Berna, la señora argentina y su hija se sumaron a la masa de gente amontonada que quería salir.
Ya al aire libre, la señora, sin soltar el bolsito, liberó su angustia:

„y a esto le dicen primer mundo? Esto es peor que en Córdoba!“

Y bue... quién dijo que esto era perfecto...

viernes, 27 de mayo de 2011

Túneles







La situación previa:

Domingo.Cambio al horario de verano. Nos levantamos a las 8 menos diez, pero en realidad eran las 7 menos diez.
Caminata en la montaña con un grupo de biólogos, durante 7 horas.
Con mochilas.
Hablando en suizo alemán.
Aprendiendo nombres de plantas en latín (aprendiendo, bah... escuchando).
Sacándole fotos a las orugas de las mariposas.
Tratando de identificar pajaros sin largavistas (y sin anteojos).
Situación de sobrecarga cognitiva.

La situación en el tren:


Regresamos en el tren a las 17 hs. Por favor, necesito descansar, que no me pregunten nada.
Mirar el paisaje nos da la excusa para el silencio.
Miren el paisaje y cállense, por favor. Y entonces... Empieza un tunel de 10 minutos.

La ingenieria ferroviaria me traicionó... miserablemente.

Domingo en noruega?










Se me da bien eso de enterarme de la vida de los otros.
Martes, 16:52.

Una mexicana marca un numero de teléfono

Hola mi amor,el domingo es la aurora boreal, el juego de luces en noruega.
No quieres que nos vayamos alla?

-(?)
-(risas) no, no me trates de loca, es que acabo de verlo en el diario...
-(?)
- si, en el tren, llego a las 5. Me recoges en la estación?

lunes, 22 de noviembre de 2010

La vida fuera de la estación o Ana, segunda parte




Hace más de un año, encontré a Ana en el tren.

Pensé que había borrado su número de mi teléfono, porque no nos vimos más y las cosas se diluyeron.

Pero esta mañana, cuando salía a la estación para tomar el tren a Friburgo, sonó la alarma de mensajes. Y me marcó un contacto conocido:



"Hola. Para mi tesis tengo que entrevistar a mujeres de lengua materna español. Sólo les quita 1 hora. Diganme si pueden. Cuándo? El café lo invito yo. Besitos y saludos. Ana desde Friburgo."



"Tanto tiempo! Qué casualidad, estoy yendo a Friburgo ahora, pero es un poco justo en este momento. Te dejo mi mail así arreglamos XXX@xxx besos"


"Si yo he tenido tantas cosas. Los estudios, el divorcio, mi nueva pareja y un bebito en camino. Tu aún vas a Ginebra? Te escribo esta semana al mail que me dices. Saludos y un abrazo"



Más allá de que, después de haber dado tanta información en un mensaje de texto podría haberme evitado el humillante "tu aún vas a Ginebra?" (que se leía como "y en tu vida pasó aunque sea un diez por ciento de lo que pasó en la mía?)... digo, más allá de eso, me alegró saber de su vida fuera del tren...
Por lo visto, sigue a toda máquina.

sábado, 13 de noviembre de 2010

De perros


Yo no soy una persona que ame particularmente a los perros. Tampoco es que les tenga fobia ni rabia (cuac). Por mí, mientras que no me muerdan, que hagan lo que mejor les parezca.

Siempre me produce un poco de admiración la gente que tiene mucha conexión con estos animales. Por eso mi amiga Gabi, que parece haber descifrado el sistema fonológico del habla perruna, me merece el mayor de los respetos.

En Suiza, al principio, me chocó bastante que los perros tuvieran tanta importancia social, una importancia que yo al principio no registraba. Me acuerdo de una noche en la estación de ginebra, en la que esperábamos el tren con una compañera de trabajo. Mi compañera, de pronto, se quedó con la mirada perdida y dijo "Qué extraño, un perro solo"... para mí, lo extraño era su extrañeza. Y sólo entonces me di cuenta de que durante todo un año en suiza, no había visto perros abandonados.

Los perros pagan impuestos, entre otras particularidades (y no es joda, aunque lo parezca) y cuando una persona pide plata con un perrito al lado, el generoso corazón de un suizo promedio se sensibiliza mucho más que si una persona pide con un bebé. Esto me lo explicó mi vecina, que además de suiza, es agudamente crítica y fínamente irónica; para ella es muy claro que un perrito es mucho más simpático que un político de extrema derecha (y puestos a comparar, qué opción te queda).

Pero el indicio más claro de que acá los perros llevan las de ganar, la viví hoy en el tren. Mi vecina de tren subió con un perro grande, ni idea qué marca, porque a mí, me da igual. Pero me hacía acordar a esos que están en la plaza de bariloche con un barrilito al cuello; un San bernardo,creo... en fin, parecido, no igual.
Peludo (bue, que perros pelados no se si habrá muchos) y con cara de bueno (en serio estoy escribiendo esto?).

Mi vecina le hablaba, lo acariciaba, le daba alimento balanceado en la boca...
y yo leía mi novela, con las patas en el asiento, calculando si la correa le permitiría al cuadrúpedo llegar hasta allí en el caso de que quisiera explorar el tren.

Entonces mi vecina ajustó la correa un poco más, se levantó y me dijo si podía cuidarle el perro (textual) mientras iba al baño. Yo intenté poner la mejor cara de desorientación y desamparo que pude componer , entonces ella, sin reparar en que para mí eso rozaba lo surrealista, agregó, en tono tranquilizador:


"Va a levantarse, va a tirar de la correa y puede ser que se cambie de asiento, pero nada más"

Y yo qué pito toco cuidando un perro que pesa el doble que yo???

no sé, pero sonreí porque ante todo a los locos se les sigue la corriente.
Pero cuando la chica se fue, el perro peludo se levantó, miró a su chica que se iba por el pasillo,y me miró a mí, con mirada desesperada (lo juro), y le temblaron las piernas.
Y entonces, pasó lo que nunca pensé que podría pasarme.

Miré al perro, y le dije, en español (???), vergonzozamente fuerte (o sea que alguien pudo escucharme):

"No te preocupes, que ya viene".

Me encontré hablandole a un perro desconocido en el vagón de un tren. Yo, perfectamente escéptica de la religión perruna, destrocé mis no creencias con una patética profesión de fe en la raza canina.

Cuando la dueña volvió, me agradecíó con sentimiento y me explicó que él (ahora es él, no más el perro) él había sido abandonado y por eso tenía tanto miedo cada vez que lo dejaban. Y no volvió a hablar más, hasta que más tarde pasó el inspector y la chica le mostró los dos ticktes, el de ella y el perro.

Por suerte, bajaron en Fribourgo. Mis avances en el conocimiento de la raza perril habían sido bastante para un solo día.

miércoles, 27 de octubre de 2010

casualidades ... y van...

La primera historia del blog fue una anécdota que le escribí a la guada en un mail. Una casualidad: una persona que vi bajarse del tren, que vi subir al mismo bus que yo, que vi bajarse en la misma parada que yo y que resulto ser mi compañera de trabajo. Olé.

La primera anécdota fue la casualidad... y todos fueron en cierta forma casualidades, variaciones de casos... como lo fue el reencuentro con el enano enamorau, como lo fue perder el tren para poder conocer un lugar o compartir una charla, como lo fue escuchar conversaciones ajenas y conversaciones que me estaban destinadas.
Y hoy me bajo del blog y del tren (porque ya me aburrí) con otra casualidad.
Desde hace un mes y medio, más o menos, me toca -como parte de mi trabajo- filmar clases en Fribourg.


La profesora que tengo que filmar se llama Veronique. La he estado escuchando, filmando y admirando -porque me cae bien- durante varios días... y siempre pensé que su cara me „sonaba“ de alguna parte.
El viernes fue el último día de filmación. Nos quedamos charlando un momento y hablamos de trabajo ...las dos estudiamos algo similar.
No sé cómo salió el tema. Me dijo que ella se acordaba que nos habíamos visto antes.

Hace 3 años estuve en suiza sólo por dos meses (esos dos meses en que todos los buses y los trenes tuvieron demoras). En esos dos meses, una vez tuve que presentar un poster en Ginebra. Me senté en el tren con mi poster (reconstruyo, a partir de lo que ella me contó), y aparentemente en Romont subió una mujer. Que se sentó al frente. Que estudiaba lo mismo que yo. Que iba al mismo lugar. A presentar también un poster. Que se llamaba Veronique. Y que se sentó al frente de Verónica -o sea al frente mío (o de mí, para los puristas)-.

Tres años más tarde, ella me contó su parte y yo recordé y me di cuenta de por qué su cara me parecía familiar. Después de filmarla durante un mes y medio.

Capaz que las casualidades pasan todo el tiempo. Seguro. Y no tienen nada de especial. Capaz. Pero si todo es casualidad, entonces el curso „normal“ de las cosas debe ser verdaderamente extraordinario. Además de aburrido.
Y como estoy por llegar a Berna, voy cerrando la compu para bajarme del tren... y bajarme quizas del blog. Las casualidades, de todas formas, están por todas partes.

martes, 26 de octubre de 2010

qué bueno que es perder el tren

El domingo nos juntábamos a comer una fondue en lo de unos amigos. Para llegar, tenes dos horas de viaje, si no perdés ninguna conexión. (había que concentrarse: fondue, fondue, dale que llegamos).

Nosotros, justamente, perdimos el tren y se nos hizo media hora más. Cuando es domingo a la mañana, hace frío, llueve y hay viento, llevás una hora y media de tren y te dicen que tenés que comerte media hora (más) de espera en un pueblo... sabés qué? te cambio el fondue por un sandwiche de milanesa.y me vuelvo a dormir a mi casa.

Thomas propuso caminar al lado del lago que está pegado a la estación (sí, había un lago, pero de la bronca no lo veía).

y cinco minutos más tarde encontramos un bar- barco o un barco amarrado a la orilla que funciona como bar, y entramos a tomar un café.

Estuvimos 15 minutos en el bar barco, de los cuales 10 me los pasé preocupada porque no nos atendían, preocupada porque no nos traían el café e íbamos a perder otro tren, preocupada porque el tipo de la mesa de al lado no se corría y no me dejaba sentarme cómoda.

Pero los otros cinco minutos fueron lo mejor de la semana: café rico, un lago que empecé a ver (a veces lo cursi puede estar bueno,también, mirá vos), la música de los años veinte, el calorcito de estar en un lugar cerrado mientras que el barco se movía. Cinco minutos de conexión con las sensaciones más básicas. O de desconexión, ponele, con todo lo demás. Cinco minutos perfectos.

Hay pocos momentos perfectos en la semana de una histérica...
y nunca pensé que perder el tren podía ser uno.

sábado, 23 de octubre de 2010

Nada mas evitar el contacto... y la casserole



Una dama sube al tren en Genève. Es alta -al menos desde donde yo la veo, mi metro cincuenta, digo- tiene una chalina hermosa y parece alterada.
Se sienta más o menos cerca, de espaldas a mí. Yo prendo la compu e intento trabajar. Ella toma el teléfono y empieza a hablar. Y ahí me doy cuenta. No parece, ESTÁ alterada... Transcripción parcial de una larguísima conversación telefónica en franceñol:

„Te digo que la caserole ya no la necesitamos más... vamos a dejar sus cosas en la basura (!!!)
Vamos a enviarle un mensaje que vaya a buscar sus cosas en la poubelle. Pues si llama hoy día, dile que esta noche le dejas el sac en la basura...
Le envías papel cuando son facturas, no cuando son letras importantes. Es mejor... para qué verse?
si llama hoy por la tarde le dices que ella vaya a sacar sus cosas a la esquina y ya está.
Si llama hoy...
sabes que es mucho problema todo esto.
Es mejor evitarla. Yo pensé... más reclamaciones para nada...
Si llama por teléfono no contestes a sus llamadas.
Ella no va a morirse sin esas pequeñas cositas.
Nosotros no necesitamos la casserole
yo también …
si quieres yo sacaré el saco a la esquina y la llamaré y le diré: 'si quieres pasar a recoger tus cosas puedes hacerlo'
porque ya la has llamado hace varios días y no ha pasado. Por qué no ha pasado ayer??
Ella dijo que se iba a pasear. Qué es mejor ?? pasar a recoger tus cosas o irte a pasear??
Le diré: 'No quiero ningún contacto entre ti y Ricardo y si sigues molestando no vas a dejarnos mas alternativa que denunciar.'
Yo le voy a hablar sin gritar.
Y esta noche ya nos vemos y hablamos de eso... es para eso que te llamo...
Te estas deshaciendo de una mala mujer. Es eso mejor. No respondas. El correo electrónico...

Tu evítala por internet... exactamente... bloqueala...y por teléfono
y le dices a la hermana o al pastor. Si dices 'no tenemos mas altenartiva que una denuncia...'


Yo no sé quien es la „mala mujer“ que tiene que pasar a buscar su „sac“ (su bolso) a la "poubelle" (al basurero), ni por qué es tan importante una casserole (??). Tampoco tengo idea de quién es Ricardo ni si tiene que hablarle por teléfono, o no hablar, responder o no responder, bloquear a la mala mujer en internet o escribirle un mail.

Yo no sé nada más que esta mujer está alterada...

y que me gusta su chalina.

La diversidad sociocultural en cinco estaciones


Berna: 7: 04hs. Bajan señores de traje con maletín. Suben chicas y chicos con mochilas y varios con bolsos „freitag“, de materiales reciclados, snobs y ecológicamente comprometidos, suben cafés del supermercado Migros. Gente dormida

Fribourg, 7: 26 Bajan bolsos freitag; bajan y suben mochilas, suben termos de café. Gente medio dormida.

Romont : 7:44. Suben chicos con mochilas, chicas con bolsos de hello kities, chicas con riñoñera (por qué las habrán inventado?), señoras con bolsos de plástico y de tela, bolsos de supermerado...gente sonriendo

Lausanne: 8:15 Suben maletines, suben bolsos louis vuiton e imitación LV (no es que los distinga, lo digo por las dudas; veo por primera vez las marcas que me enteré que existían viendo revistas en la peluquería), suben cafés (o frapuchinos?) del starbucks. Gente que habla fuerte.

Genève: 8:52. Estación terminal. Baja todo el mundo (o casi... quedan las valijas que van al aeropuerto).

Magnifique, Prima y buena onda










Una sube dormida al tren, que llega con demora.

El tren tiene demora si una llega temprano a la estación. Si, en cambio, una llega 29 segundos tarde, el tren parte en horario (y claro, lo pierde).

Afuera llueve y está fresco.

El diario es un bajón: Bélgica se separa, Alemania prolongó la explotación de las plantas nucleares, la crisis norteamericana repercute en el mundo entero y los mineros chilenos, los que no están enterrados, no tienen trabajo ni posibilidades de indemnización laboral.

Cierro el diario y prendo la compu. Que bueno que el tren no tiene internet.

En eso escucho un derroche de „buen día“ que avanza por el pasillo del tren. „Próxima estación: Fribourg“, „buen día, pasajes por favor“, „magnífico“, „super“, „fantástico“. „Merci“, „Grüetzi“ (hola en Zurich), „super“, „prima“...

El tipo parece extasiado con la sola contemplación de un ticket de tren. Cuando le muestro mi abono general parece regodearse de placer : Parfait! Merci beaucoup!

Joder, qué tipo buena onda.

Sigo escribiendo. Antes de la estación siguiente vuelve a pasar. Escucho que le dice „magic“ a alguien.

Lo mágico evidentemente no es el ticket, sino que alguien pueda ver magia en controlar pasajes. Y lo mágico es también que este tipo, de desproporcionado buen ánimo, me cambió el día. Y ahí viene de nuevo: „Bonjour“,"Magnifique", "Prima".

miércoles, 16 de junio de 2010

El mundial en el tren

El sábado pasado jugaba argentina contra nigeria el primer partido del mundial. Y yo, ¿dónde podía estar? Pues en el tren.

Salí del trabajo cuando empezaba el partido, llegué a la estación apenas empezado y busqué una pantalla, sólo para descubrir que ya habían hecho un gol.
Cuando busqué alguien con quién festejar, sólo encontré un grupo de nigerianos con cara de "si festejás te linchamos".
Así que me subí al tren y empecé a mandar sms para que alguien me cuente qué pasaba...

En Lausanne subió una chica con una bandera al cuello, y se me hizo que era futbolera. Como se sentó al frente, aproveché para preguntarle qué onda el partido. Del mío (mío, sic) no tenía idea, pero empezó a hablar de su equipo, de Francia, y de lo grave que era que no estuviera Zidanne (se escribe así?).
La conversación futbolera se acabó rápido, pero siguió contándome que ella era francesa-argelina, pero que vivía en friburg (suiza) y trabajaba en Sión (un pueblo a 2hs y media).
Lo bueno de encontrarte con alguien "nuevo" es ver qué tiene para contar...así que yo la dejé hablar, y escuché cómo me explicaba que "Argelia y Francia son el mismo país, sólo que en Argelia no tienen de presidente a Sarkozy".
Como me pareció original su nueva división geopolítica, seguí preguntándole y me enteré que en Argelia "todos hablan Italiano, francés, inglés ah y también árabe, todas en la escuela". Vamos, que nadie tiene la obligación de saber qué se habla en Argelia. pero si decís que sos argelina le podes poner onda... digo. Wikipedia está al alcance de todos...
Pero mi compañera de viaje era un libro abierto y sus conocimientos del mundo no se detenían en las fronteras "euroafricanas".
"alors, Argentine, j'adore Argentine, je vois toujours FloJriciennntá"
Floricientá bien nasal y con acento en la á suena raro, así que se lo tuve que hacer repetir para entender que lo que la hacía amar mi país era un producto de Cris Morena.

Así que seguimos hasta friburgo escuchando cómo hablaban "Greta, Federico" y la "mechante" (la malvada),a quienes yo no conocía pero que debería conocer porque eran argentinos...
Se despidió muy simpática, con su bandera de francia usada como bufanda, y me recordó varias veces el canal y el día en el que puedo ver la versión de Floricienta doblada al francés...

yo seguía sin recibir mensajes que me avisaran si había novedades del partido argentina-nigeria, así que a esa altura pensé quizás mi viaje en tren había sido más interesante que el mundial mismo.

Y, de paso, me hicieron un resumen de Floricientá.

lunes, 19 de abril de 2010

Lo bien que hablamos español

La semana pasada estuvimos con unos amigos en Ticino, la parte de suiza donde se habla italiano.
Aunque mi italiano no es otra cosa que mi cordobés hablado con lentitud desesperante, yo me las tiraba de intérprete. Y meta buon giorno de acá y de allá. En un bar, orgullosa de mi rol social, le pregunté a una señora que parecía dueña:
-« disculpe (pausa), entiende (pausa) español ?
- si
- « podriamos (pausa) dejar (pausa) las mochilas (pausa y señalo los bolsos) aquí (pausa y con el dedo apunto el suelo) por unas horas ? (pausa) Queremos (pausa) caminar (gestos) por los alrededores (digo mientras muevo las manos señalando el entorno).
- si.
- grazie
Un poco mas tarde la señora nos sirve algo para tomar y me pide que les traduzca a mis amigos que no queda mas gaseosa que la azul (azul, te juro).
Yo traduzco, y como la profe de lengua que supe ser y siempre seré en mi corazón, sonrío condesciendente y le digo (tipo para alentarla):
- Habla muy bien español !
- Porque soy española.
Pausa.
Feo, te digo, como momento.

Esta mañana en el tren, mientras trabajo, escucho una pareja colombiana que se desespera tratando de entender un itinerario de conexiones. Con esto de que el volcán islandés consiguió lo que ninguna cumbre climática habia logrado –es decir, reducir el tráfico aéreo- los trenes son la estrella absoluta. Los colombianos vienen viajando desde austria, con subidas y bajadas imposibles hasta el destino en madrid. Cuando la señora colombiana me ve con cara de colabradora (o sea de chusma), se acerca con el itinerario en la mano:
-Are you from here ?
- HAblo español, la estaba escuchando, dígame.
La señora, una especie de abuelita cheta, me asusta:
- Ay, otro ángel del camino !!! (te juro que dijo eso.que bajon, estoy condenada a ser una ñoña eterna).

Y ahí nomas me mando la pregunta que respondí amablemente (lo mínimo que puede hacer un ángel).
La mujer me agradeció vivamente y me dijo:
- Donde aprendiste a hablar tan bien español?

Bue, cualquiera que me escucha dos palabras me saca el dni cordobés. Pero claramente, CUALQUIERA SE EQUIVOCA.
- En argentina !! (pausa) donde nací !!!
La señora siguió sonriendo y empezó a retroceder sin dejar de mirarme, no vaya a ser que me le cagara de risa a sus espaldas. Pero no habia peligro. Claramente, no iba a ser yo la que juzgara a una de la confraternidad de colgadas.

PROXIMA PARADA

El tren anuncia en altoparlante, « prochaine arrete…. Geneve », despues lo repite en aleman « nächste halte…Genf », y como muchas veces estan los que ni entienden ni uno ni otro, por las dudas hay una tercera oportunidad: « next stop, Geneva ».

La cosa es que me tengo que bajar, como casi todo el mundo. Y mientras espero paradita en el corredor, veo que en un asiento una chica aprovecha y fabrica esculturas con alambre. Nada más.

Tomo por equivocacion un regional entre Fribourgo y Berna. Por equivocación, porque en vez de ir directo, para en un pueblo cada cinco minutos, lo que nos da unos ... varios pueblitos, mas o menos. En una de las paradas, sube un pibe, se sienta al frente, saca un cuaderno y una lapicera negra y empieza a dibujar. Yo miro el dibujo.Hace un tiempo me enteré de que no sirvo para la crítica de arte, cuando en el museo de la recoleta, una vez, renuncié a comprender por qué un almohadón de peluche anaranjado colgado en la pared representaba la cuestión de género y era «interesante», según una compañera de paseo. O sea, no puedo juzgar el dibujo de mi vecino de asiento, pero me impresiona. En la proxima parada –cinco minutos después- guarda todo y se baja. Gracias por la exposición.


Esta mañana viajo dormida porque pase la noche con insomnio. En fribourgo sube un chico y se sienta en diagonal, al frente. Saca partituras encuadernadas y empieza a … decir ? cantar ? en completo silencio. Pero todo el, su cara, sus manos, el cuerpo se mueven como director de orquesta. El pibe esta escuchándolo en silencio ! Grosso ! y verlo es un placer… Por un ratito atiendo el concierto… pero es verdad que como no puedo disfrutar demasiado y el insomnio empieza a hacer efecto, me duermo. Cuando me despierto en ginebra, el concierto se ha acabado hace rato, probablement en Lausanne, donde debe haber bajado el director de orquesta.
Y de nuevo, escucho : « prochaine arrete… » « nächste hallte … », « next stop »…

sábado, 27 de marzo de 2010

La vida, sigue igual ?



El tren que sale de Berna a las 8.34 tiene que llegar a Ginebra a las 10.15; lo cual es perfecto porque tengo la reunión al medio día. Pero en Fribourg nos dicen que es la estación final y que « todo el mundo desciende » (una manera de decir « bájense ia ») debido a un « Personen-Unfall ». Entre que lo dicen en alemán y que yo no conozco los códigos, me bajo bufando y preguntándome qué habrá pasado. En la vía alguien grita : « correspondencias Lausanne, Geneve, Geneve Aeroport, vía 2 ». Y todos corren, como movidos por la desesperación. Yo no entiendo nada pero corro también, aunque sé que el tren debería esperar a los pasajeros de todas formas.

De pronto me encuentro en un trencito regional, abarrotado de gente, que va a parar en todos los pueblitos de la región. De repente, descubro que hay muchos pueblitos en la región. Y finalmente me entero, también, que « Personen Unfall » -literalmente accidente de persona- es la perífrasis que se usa para decir que la vía está bloqueada por el cuerpo de alguien que se suicidó esa mañana.

En el tren se crea una hermandad extraña : una chica muy chic –muy típico de los se mueven entre Ginebra y Lausanne- charla desenfrenadamente con sus vecinos de asiento, gente muy tranquila que se mueve en la « campagne ». Todos hablan por telefono y avisan que llegan muy tarde, todos comentan la situación… Pero con calma. Cuando la persona que me explica que lo que pasó fue un suicido ve mi cara de horror, me tranquiliza diciendo « es bastante frecuente ».

Más tarde, Thomas me va a contar que en la formación de choferes de trenes les enseñan cómo afrontar estas situaciones : un cuarto de los choferes va a encontrarse un suicida en las vías en algun momento de su carrera. Si, todavía no lo proceso.

La hermandad se acaba en algun pueblito con nombre olvidado, porque cambiamos otra vez de tren al nuevo regional. Ahí averiguo que lo que normalmente serían unos 20 minutos de viaje hasta Lausanne en un tren rápido, nos va a llevar una hora. Otra mujer comenta que es la primera vez que visita esta región en toda su vida (considerando que es una suiza de 60 años, significa un descubrimiento). Como para hacer algo, conecto la computadora. La señora del frente baja la cortina de la ventana para que el reflejo no me moleste, la cortina se sube sola, y la señora - en un acto de generosidad- se duerme apoyada en la cortina para que yo pueda trabajar sin reflejo hasta Lausanne. Un poco antes de que se acabe la nueva etapa del viaje, saco las galletitas y comemos y charlamos.

Y en Lausanne, vuelta a cambiar. Pero ya no es lo mismo. Los nuevos pasajeros nada saben de lo que pasó en Friburgo. Además, este no es un tren regional.

Llego a la universidad a las 11.50, con una mezcla rara de angustia y alivio, de miradas solidarias, de gritos y de charlas tranquilas. Llego igual y llego distinta. Todavía 10 minutos antes de la reunion.